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En el parque ha habido hallazgos de
artefactos en el río Sirena (ubicado
al noroeste de la estación que lleva ese nombre)
y el Cedral, (localizado
en la terraza del río Sirena)
que demuestran que en el pasado estas tierras albergaron
grupos chiriquíes, los cuales probablemente llegaron
atraídos por la diversidad de animales silvestres, lo
que les favorecía su forma de subsistencia, en la caza y
la pesca, no obstante en la isla del Caño se han
encontrado más evidencias sobre la presencia de antiguas
sociedades de chiriquíes, (700 y 1500 A.C). Se estima
que en el pasado llevaban a sus muertos hasta la isla,
creando con ello un cementerio de aborígenes, también
existe evidencia de que otros grupos habitaron la región
como los Bruncas ó Quepos.
Los sitios
arqueológicos localizados dentro del área son de marcado
interés, sin embargo; éstos han sido muy destruidos ya
que en el pasado se buscó oro en ellos, esto porque para
muchas personas los lugares indígenas albergan este
mineral. No obstante esto es erróneo, ya que depende de
la forma en que ellos estuviesen relacionados con dicho
material. Otro dato de interés es que se estima que
los grupos de
aborígenes que habitaron la zona, lo hicieron durante
dos épocas:
La fase de Aguas Buenas
(200 – 800 d. C.) y Chiriquí (1000- 1500 d. C.) en donde
se nota que las actividades que realizaban eran de
subsistencia.
Según las
evidencias encontradas se cree que las antiguos
aborígenes no sólo vivían de la caza y la pesca, ellos
eran más evolucionados, éstos también eran agricultores,
lo cual se ve reflejado en dos lugares específicamente:
Punta Carbonera y Los Huacales, uno esta junto al otro.
En
Corcovado existen muchos barcos viejos que naufragaron
en las costas, los restos de algunos de éstos se pueden
observar en dicho territorio.
Un
atractivo cercano a la costa es la Isla del Caño, en
ella se han encontrado esferas de piedra, las cuales se
diferencian de las de otros países por su tamaño y
redondez, que estaban ubicadas formando figuras
geométricas unas con otras, lastimosamente los
arqueólogos no han podido tejer la historia de este
misterio, porque en el pasado algunos las movieron de su
lugar para llevarlas a hogares y sitios públicos.
Actualmente el Estado está procurando obtener otra vez
estos tesoros, tarea ardua que tomará tiempo y
dedicación.
La isla
cuenta con 320 ha. terrestres. Su nombre se lo dio Juan
de Castañeda, cuando en 1519 visitó el lugar.
Es
importante mencionar que en este sitio se dieron varios
intentos por construir una pista de aterrizaje, sin
embargo dicho proyecto no se concretó.
Ésta, el 30 de septiembre
de 1976 fue anexada al parque nacional Corcovado, por
Decreto Ejecutivo Nº 6365, sin embargo; se declara
Reserva Biológica el 24 de febrero de 1978, según la ley
Nº 6215. |